Día 12 : Pensando en retroceso…

Como dije el día anterior….sucedió que….
Me puse a recordar que en una oportunidad estuve escribiendo sobre mis experiencias vivídas en la época que trabajaba en mi pequeño restaurant, y que dejé de escribir porque también dejé el restaurant, al agravarse la condición de la salud de mi medio naranjo, y de ciertas otras circunstancias que me impidieron seguir trabajando, pero de eso hablaré en otra oportunidad. Hoy deseo recordar aquellos momentos, cuando me desahogué escribiendo sobre lo que llamé «Las aventuras de la mujer nueva viviendo en socialismo». Hoy quiero comenzar a compartir aquellos recuerdos. No los tengo todos, pues un desgraciado incidente con el disco duro de mi PC provocó que perdiera mucho material ya escrito, y aunque un amigo mío que es el técnico que revisa mi PC me dice que todo esta allí, yo, la verdad, no lo veo por ninguna parte, y ya han pasado más de dos años desde ese triste suceso y no veo que él me traiga el material «recuperado». En fin, voy a tratar de copiar lo poco que logré rescatar de todas aquellas «aventuras». Que conste que fueron escritas a comienzos del año 2013, por lo tanto, en la actualidad la situación está completamente distinta. Ya no puedes comprar los dos kilos de azúcar por persona, ahora si quieres uno tienes que esperar que sea el terminal de tu número de cédula y hacer una cola de más de un kilómetro…pero….perdón, no debo adelantar los acontecimientos…

CAPITULO 1 (De las Aventuras de la mujer nueva viviendo en socialismo)

El viernes, aproximadamente a las 2 de la tarde, sali para el supermercado buscando leche, que por supuesto no había. Pero tuve la suerte de encontrar azúcar, así que por lo tanto aproveché y metí en el carrito los «dos kilos por persona» que se podían comprar y en vista de que no había nada más de lo que yo necesitaba me metí en la cola para pagar. Como era lógico delante de mi habían alrededor de 30 personas más, aprovechando de comprar sus dos kilos de azúcar por persona y sus dos kilos de pasta por persona. Sali del supermercado a las tres horas, ya que mientras hacíamos la cola para pagar, hubo un altercado entre compradores, peleándose por llegar hasta la harina Pan (para los que no conocen nuestro país, la harina Pan, es harina de maíz precocida para preparar arepas), lo que ameritó el cierre de las puertas del supermercado y la intervención de la guardia nacional bolivariana (GNB, hasta cuando el bolivariano, hasta en la sopa). Al fin, logré salir de allí y tomé el camino de regreso a casa, lamentablemente se me ocurrió irme por la autopista y caí en la cola de gandolas de todos los días. Para los que no estén muy enterados de ésto, recuerden que Puerto Cabello es un «puerto» y por lo tanto el tráfico de gandolas es interminable por todas partes, además que los choferes de gandolas son unos abusadores y se toman todo el espacio, y los vehículos no pueden circular normalmente, a veces debes pasar más de una hora en la cola. En una oportunidad estuve 5 horas, pero eso no tiene importancia, lo importante (como dice el presidente de los que votaron por él) es tener Patria. En fin, llegué a casa bastante cansada y al fin logré bañarme (afortunadamente había agua y no se había ido la luz,por lo que pude utilizar el calentador de agua, pues bañarme con agua fría me pone de muy mal humor, y la verdad ya estaba suficientemente malhumorada por todos los acontecimientos de la tarde), guardar mis dos maravillosos kilos de azúcar por persona y arrastrarme hasta mi cama. Digo arrastrarme por lo cansada que estaba, pues no he contado el trabajo de la mañana, pero eso es cuento aparte. Por finnnn, a la camita a descansar. Me saltaré algunos detalles sin importancia y llego a las 9 de la noche, hora en que me duermo para tener ánimo y despertarme como todos los días a las 3.45 a.m. Ah, dormir, pero…unos vecinos tenían una fiesta y el escándalo era grande, así que de todas maneras el cansancio logró que me durmiera, hasta….¡que se fue la luz!…Cuando esto ocurre nos quedamos sin aire acondicionado, nos morimos de calor y por supuesto no dormimos.Y si se nos ocurre abrir las ventanas para dar paso a la brisa nocturna, junto con ella entran unos zancudos patas blancas, del tamaño de caballos (jejejejejejej, bueno algo más pequeños) que te acribillan a su gusto. En fin… durante el paso de la noche del Viernes a la madrugada del sábado, tuvimos tres apagones de diferente intensidad, por lo que nuestro descanso también fué de diferente intensidad, y matizado por el escándalo de los vecinos con su fiesta, que aun sin luz igual siguieron gritando en la calle, (digo gritando porque aquello no era cantar ni mucho menos)jejejejejeje. Hasta que fueron las 3.45 a.m y sonó el despertador, indicándome que era la hora de levantarme para irme a trabajar, asi que…..

CONTINUARÁ…O como dirían en el IMPERIO…TO BE CONTINUED

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