DIA 11: ¡COMO HAN PASADO LOS DÍAS!…

Ciertamente, ¡cómo han pasado los días!…Y yo dejé de escribir. Pareciera que me quedé allí, pasmada en el baño, esperando que llegara la energía eléctrica para terminar de darme el ansiado baño con agua deliciosamente tibia(en más confianza todavía les confieso que el agua fría para bañarme me pone de muy mal humor. Me transforma en un ser agresivo y despierta mis instintos más salvajes, jejejejej),y mientras tanto, estaba allí, pensativa, envuelta en una toalla y con el cuerpo lleno de jabón, mascullando entre dientes algunas de las pocas palabrotas que me sé y que nunca digo porque no me gusta decirlas, pero que de vez en cuando las pienso, añadidas al nombre de alguno de los responsables de esta vida tan complicada que nos está tocando vivir (léase los del gobierno y que socialista). Me quedé allí, como ya dije, en la oscuridad, en la penumbra de una tarde grís…(¡que poética!). Por cierto, cuando está oscuro tiendo a marearme y eso me desagrada, por lo que decidí secarme bien, olvidarme del resto del baño y subir a mi habitación a ponerme la ropa limpia y la máscara de felicidad que llevamos todos los días para acallar la conciencia de tanta rabia contenida. ¿Qué puedes hacer, en una tarde calurosa, cuando no tienes energía eléctrica? No puedes encender la televisión, tampoco puedes leer porque no hay luz suficiente y por si fuera poco, tu última carta que sería encender la computadora tampoco puedes hacerlo por la misma causa. Así pues pensé, “pues ni modo, me acostaré un rato, y para mitigar el calor, encenderé el ventilador recargable”. Pues sí…¡Tengo un ventilador recargable! Mejor dicho tengo dos, uno es de baterías que me regaló una cuñada cuando vino del “imperio”, pero ese es más complicado pues no se consiguen las baterías de su tamaño, jejejej, que raro, así que tengo otro ventilador recargable, uno que hace algunos años, estando de tiendas con mi medio naranjo y en una época en que la energía eléctrica era cortada cada media hora (por así decir), tuvimos la brillante idea de comprar un magnífico ventilador recargable con una poderosa linterna. El mencionado artefacto tiene una autonomía de ocho horas, lo cual permite poder dormir más o menos fresco una noche. Por supuesto, luego debes mantenerlo enchufado para que cargue la batería. Esa maravillosa compra tuvo un costo de quinientos bolívares fuertes (de esos que ni son fuertes ni valen nada, pero eran solo quinientos y en aquel momento parecía un dineral, pues todavía teníamos en mente el equivalente de nuestra moneda cuando no era “tan fuerte” y esa cifra equivalía a quinientos mil bolivares). Pues bien, ese mismo ventilador, hoy día, despues de dos años de haberlo adquirido, llegó a la “irrisoria” suma de quince mil bolívares de ahora que colocados a los de antes serían quince millones de bolívares, jajajajaja, (¡ay que me parto de risa!) En fin, reflexionando, acostada en mi cama, me dí cuenta que cuando nos cortan la energía eléctrica, nos roban parte de nuestra vida. Si te fijas bien, te darás cuenta que en esas tres o cuatro horas perdidas,(se ha dado el caso de hasta 24 horas sin energía eléctrica) has dejado de hacer tantas cosas, has perdido un tiempo precioso que nunca más vas a recuperar y lo que es peor, que no puedes reclamarlo a nadie porque nadie está dispuesto a hacerte caso. No hay nadie a quien denunciar, porque supuestamente nadie es culpable de esos cortes (¿O llamaríamos atropellos a la dignidad humana?), salvo una pobre iguana a quien en una oportunidad quisieron darle la culpa y los del gobierno quedaron como los propios &/%=&%% (interpreten mi silencio). Claro, la iguana quedó para siempre culpable, porque no encontró abogado defensor entre su especie. Algo bien conocido entre “la especie humana no adepta al gobierno”,( o sea, que no hay quien te defienda, pues). En fin, para no entrar en detalles más profundos, les comentaré que me puse a recordar en mis recientes experiencias y aventuras y llegué a la conclusión de que realmente es una aventura salir a hacer compras, hay que armarse de una dosis bien grande de paciencia y buen humor para andar por esas calles. Primeramente te quedas deslumbrada, maravillada y hasta avergonzada si se quiere, ante la humillación humana de ver largas colas, kilométricas colas, ante los supermercados, las farmacias, y cualquier establecimiento donde ese día llegaron las mercancías. El gobierno venezolano ha dispuesto que las ventas de productos regulados, o sea, de aquellos productos de consumo masivo que se venden a un precio más o menos llevadero para el bolsillo del pueblo, y digo más o menos porque igual tienen precios astronómicos, pero nos hacen creer que son “baratos”, repito, esas ventas se hacen de acuerdo al último número de su cedula de identidad o carnet de identificación, a mi personalmente me tocaría ir a comprar los jueves, pues mi cedula termina en 7, pero que nunca voy, porque no soy persona de perder un dia completo al sol haciendo una cola kilométrica para comprar un kilo de harina y otro de arroz, y cuatro rollos de papel sanitario, y porque pareciera que todo el mundo tiene una cédula terminada en ese número, pues los jueves es cuando las colas son más largas. Así que conmigo no cuenten para eso. Pues si, da dolor ver mujeres con bebés en brazos, señoras y señores ancianos, mujeres con niños llorando por sed y calor, haciendo las largas colas que pueden ser kilométricas como ya mencioné.Y que además siempre aparece el que aprovecha todas las oportunidades y llega armando su tarantín y vendiendo empanadas, agua o refrescos, y hace su agosto especulando con eso. Pues ese día, (no era jueves, sino miércoles) fui yo a un establecimiento que llaman supermercado de salud donde venden medicinas, cosméticos, etc,(fui a retirar unos anteojos que había mandado a hacer, y tenía pendientes desde hacía un mes, a un costo de Bs. 20.000,00, pues al retirarlos, la empleada de la óptica me comentó: Menos mal que los hizo hace un mes, porque las monturas de los anteojos subieron a 30.000 Bs. Solitas, sin los vidrios .) y al ir a cancelar mis compras tuve la humillación de tener que poner sobre un aparatito, los dedos pulgares de ambas manos, para ser identificada. Creanme que me provocó dejar las compras y salir corriendo, la empleada al ver mi malestar me pidió disculpas y me dijo: Sra. No es nuestra culpa, el gobierno lo ordena. Luego fue mejor, al día siguiente, en otro establecimiento parecido, pero de otra cadena de tiendas, al ir a cancelar, me pidieron ¡ mi fecha de nacimiento!, jajajajajaja, también por orden del gobierno. ¡Increíble!…Supongo que ahora tendremos que salir hasta con la partida de nacimiento, acta de matrimonio, pasaporte y signo del zodíaco, y pare ud. de contar. Por cierto, hace dos meses compré una arepa rellena en un restaurant un día viernes, la pagué en 230 bolivares, al lunes siguiente en el mismo sitio compre la misma arepa y la pague en 250 bolivares, a los quince días en el mismo sitio , la misma arepa, la pague a 300 bs., al mes…la misma arepa en el mismo sitio, a 350 bs. Y ayer, quince días después, la misma arepa en el mismo sitio a 400 bs. Jajajajajajaj.(Ah, todo eso hay que añadirle el impuesto, o sea el IVA).
Pero eso no es lo más increíble de este pequeño planeta (no es un país, es un mundo aparte, por eso lo llamo planeta), ayer tuve que pagar Bs. 30.000,oo por una batería para el automóvil, y eso por intermedio de un amigo, de una amiga, de otro amigo,(Baterías que hasta hace unos años, costaban dos mil bs. las más caras y eran de libre comercio) que me la consiguió por medio de un bachaquero.¡Ah, perdón! Para los que no están acostumbrados a este término, les instruyo, un bachaquero es una persona que se pasa el día haciendo cola en los establecimientos, para conseguir los productos de primera necesidad y luego revendertelos ganando el 200 por ciento. Ya hablaremos de este tema más adelante.Y así…reflexionando sobre todoas estas circunstanciascque hacen de nuestros días, una nueva aventura…en eso… sucedió que….

2 comentarios en “DIA 11: ¡COMO HAN PASADO LOS DÍAS!…

  1. ¡¡Vayaa, parece ser que la cosa mejora por días!!!. ¡¡Jejejeejj!! Veo que los productos en Venezuela, además de «baratitos» son abundantes.
    Es estupendo leerte, y me resulta admirable el sentido del humor que muestras ante situaciones difíciles.
    Siempre consigues sacarme una sonrisa.
    Besos

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