Día 8: Hoy me propuse llegar más temprano, pero…

Como les había dicho, me había propuesto llegar más temprano el próximo día, pero..como decía mi medio naranjo «una cosa piensa el burro, y otra el que le pone la enjalma», así que… ¡sí! ciertamente, me levanté con buen ánimo, a pesar de haberme despertado a las 2.45 a.m, como me sucede casi todas las noches. No entiendo por qué razón mi reloj biológico se empeña en despertarme a esa hora, cuando podría dejarme dormir hasta un poco más tarde, ya que no tengo que levantarme para ir al trabajo. En fín, una vez despierta, pues no me quedan sino dos soluciones: la primera ir al baño a cambiar el agua del tanque (jejejejej, me entienden, ¿verdad?), y la segunda ponerme a ver televisión, cosa que francamente no me provoca. Así que voy al baño y regreso a mi camita a ponerme a pensar en todo lo que me espera ese día. Concilio el sueño pasadas las cuatro de la madrugada, lo sé porque a esa hora veo el reloj por última vez. Así que despierto a las seis de la mañana, y procedo a mi ritual mañanero, el mismo que cada persona acostumbra hacer en sus casas, exceptuando logicamente a las que no tienen ese día agua y deben buscar «un perolito con agua» en alguna parte de la casa para poder lavarse los dientes. Al fin, logro superar la prueba de la mañana, tomo mi café del desayuno, veo la hora en el reloj: «Las ocho de la mañana, buena hora para ir a lo de las solvencias». Me voy a mi habitación a vestirme y ya arreglada y antes de salir, veo mi lista de papeles que debo presentar. Escribo a mano el oficio dirigido al Señor Menganejo, ya que mi impresora de una conocida marca y que sí se pueden recargar sus cartuchos de tinta, no quiere funcionar bien, con ésto quiero decir, que mi impresora de reconocida marca, imprime cuando quiere, no cuando yo se lo pido, y si es la otra impresora que tengo,  de también reconocida marca, pero que no se le pueden recargar los cartuchos de tinta, esa no tiene tinta desde hace mucho tiempo, tinta que de paso, si la encuentras en alguna parte, te cuesta lo que antes te costaba la impresora, por lo tanto ambas están fuera de uso. Una vez listo el oficio dirigido al Señor Menganejo, donde le explico mi solicitud, procedo a buscar y apartar los documentos que necesito fotocopiar. Afortunadamente los encuentro todos y reuniéndolos en un sobre manila tamaño  oficio, salgo en busca de donde fotocopìarlos. Salgo en mi automóvil y voy hasta el pequeño negocio donde la señora simpática aunque algo gordita, pero muy amable, me recibe con una sonrisa de buenos días y procede a sacar las copias que le solicito. Una vez pagadas las copias, reunidas todas en una carpeta marrón, tamaño oficio con gancho, me despido de la señora simpática y gordita, y me encamino a la oficina de la Alcaldía. Allí encuentro de nuevo a la señorita que se lima las uñas, con la misma paciencia y tesón del otro día, con los mismos pantalones blue jeans que le apretan hasta la cédula y no la dejan respirar , y con el mismo silencio e indiferencia ante mis «Buenos días». No me vé, ni siquiera me mira a los ojos, pero con tono de disgusto me dice: ¿A quién busca?.Le respondo que al Ingeniero Fulano, me contesta en el mismo tono opaco e indiferente: «Un momento, siéntese por ahí». El señor flaco de bigotes y camisa roja, todavía está hablando de las bondades del gobierno , creo que desde ayer no ha dejado de hablar sobre el mismo tema, pero hace una pausa y me dice «¿Cómo está?…Me sorprendo, pero le contesto: Bien, gracias ¿y usted?…Ya, mucho pedir, no obtengo respuesta. Decido sentarme, el calor apretaba, el aire acondicionado de esa oficina debía estar apagado creo yo, porque el ambiente, a pesar de ser un espacio muy pequeño, estaba caluroso,  a menos que se debiera al «calor humano» de los que trabajan allí (cosa que pongo en duda). Al fin, despues de aproximadamente media hora de impaciente espera, sale una señorita flaca, de camisa roja y ojos de sueño, la cual  me pregunta:¿Quién busca al Ingeniero Fulano?…Enseguida me levanto y contesto ¡Yo! (aunque en mi cerebro resonó la palabra ¡Bingo!)…¿Para qué lo  busca? Es su siguiente pregunta…Yo me animo, (pensando que pronto saldré de este vaporón, aunque estaba tan lejos de sospechar lo que aún me faltaba…siempre yo de inocentona…) y le respondo explicándole lo mismo que expliqué el día anterior, pero añadiendo los requisitos que debía entregar. La señorita flaca, de camisa roja y ojos de sueño, me indica con una sonrisa (no se si por mala intención o de verdad le dí lástima), «¡Ah! un momento, sientese por favor». Así pues, me siento una vez más, dispuesta a armarme de paciencia, pero al mismo tiempo con la ingenua esperanza de que pronto resolvería éste problema. Al cabo de quince minutos más o menos, se abre la puerta por donde apareció la señorita flaca, de camisa roja y ojos de sueño y yo me levanté entusiasmada, pensando que al fín, ahora sí, hablaría con el Ingeniero Fulano y resolvería el problema. Pero definitivamente parece que yo sigo creyendo en cuentos de caminos, ando caída de la mata o creo en pajaritos preñados, porque sí, la puerta se abrió, pero quien apareció tras ella fue nuevamente la señorita flaca, de camisa roja y ojos de sueño, quién con voz monótona y cansada me dijo: «El ingeniero Fulano, está en una reunión y estará aquí a las doce, si usted quiere lo espera, pero mejor venga como a las dos para que él pueda atenderla». Vienen entonces a mi mente las preguntas, las terribles incógnitas: «¿Si no estaba, por qué no me lo dijo antes, hace cuarenta y cinco minutos?,¿Para qué voy a esperarlo si viene a las doce y solamente me atenderá a las dos de la tarde?,¿Será que tengo cara de tonta?, ¿Cuándo caerá este gobierno?¿Habrá arepa de reina pepeada en el restaurancito dónde la preparan tan sabrosa?…Miro la hora en mi celular, las once y media de la mañana, una mañana más que he perdido en un papeleo sin sentido, pero que inevitablemente debo resolver…Volveré a las dos de la tarde, quizás a esa hora, tenga mejor suerte…así que tomo entre mis manos mi sobre manila tamaño oficio, donde está el oficio escrito dirigido al Señor Menganejo, las fotocopias de los documentos de propiedad de los inmuebles, las fotocopias de las cédulas (ampliadas por cierto y a color, como me las pidieron) de mi medio naranjo y yo,  y no sé que otro documento que no me acuerdo puede estar allí y salgo, cabizbaja y meditabunda, (o como diría mi hija cabizbunda y meditabaja), y emprendo la aventura de regresar a donde está mi vehículo estacionado, (sorteando a los motorizados y a los choferes de vehículos que parece están todos apurados por llegar a casa, pues se les enfría la sopa), esperándo para lanzarme su bocanada de calor al abrirle la puerta. ¡Qué sol tan bárbaro está brillando en los cielos!…Me coloco mis lentes ahumados y con el control de la alarma en la mano le hago ¡click, click! antes que se dispare y me vuelva loca (un poco más de lo que estoy en este momento). Me trago el vaho de calor al abrir la puerta, la cual cierro lentamente, desarmo el trancapedal, quito el tapaasol del vidrio delantero, enciendo el auto, pongo el aire acondicionado del mismo a toda máquina a ver si me refresco un poco, y doblando mis brazos sobre el volante, recuesto allí, en silencio y con ganas de ,llorar, mi cabeza cansada, recalentada por el calor y la frustación, y con unos salvajes deseos de cometer una locura o de convertirme en asesina…No me queda de otra, regresar a casa, tragar grueso y esperar a las dos de la tarde…

3 comentarios en “Día 8: Hoy me propuse llegar más temprano, pero…

  1. Francamente te felicito por tu paciencia. Yo, solamente con leer tus tristes avatares me indigno e iría hacia esa bendita oficina y le pagaría fuego.
    Por otra parte, muy divertido y animado el escrito. Se pasan unos minutos muy sabrosos.
    Besos

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  2. Gracia Marly, me alegro que te guste. Tengo que armarme de paciencia poque así funcionan las oficinas públicas en este país. Y lo que me falta, si sigues leyendo verás. Espero que hayas empezado por el Dia 1 (bajando con el raton hasta el final de la pagina o clickando en el menu el dia respectivo). Por eso le llamé safari, jejejejej.

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